Sus manos tocaban un cielo
de recuerdos y desastres,
los ojos mirando al suelo,
como buscando volver atrás,
como suspirando momentos felices.
En la memoria, mañanas de sexo,
tardes corroídas por el deseo
y noches de desvestirse los miedos,
de ver amanecer entre las sábanas.
En su recuerdo, el de él,
ni el más mínimo resto,
tabula rasa, página en blanco.
Solo en las historias de ella,
la pasión, los hijos,
el primero beso, el último baile.
Para el olvido,
los días de hospital,
las pruebas constantes,
el trato funesto.
De agradecer fue el apoyo,
familia y amigos
volcados en ellos,
sin faltarles de nada.
Quedará para siempre su historia,
la compañía perenne,
la comprensión incondicional,
la ayuda desinteresada.
La muerte acabará con ellos,
pero el amor los hizo eternos.
...porque en los lugares por encima del arcoiris ya habita nuestra imaginación...
28 de octubre de 2014
24 de octubre de 2014
Uniformes con estrellas
Los uniformes se tiñeron de rojo
aquella noche de hielo.
Las almas se desperdigaron por el suelo,
junto a los casquillos,
desapareciendo cualquier resto de esperanza.
Cada tres disparos,
una muerte,
cada sueño,
una tumba.
Madres sin sus hijos,
presente sin futuro,
pasado en forma de cadáver.
Hijos sin sus madres.
Aquellas manos suplicando auxilio
se topaban bruscamente
con espaldas enchaquetadas
que atendían otros problemas,
haciendo oídos sordos
mientras no afectase a sus carteras.
Pensé: 'Ojalá todo fuese
obra de Banksy'.
Y eché de menos sus flores,
en lugar de tantas armas,
que regalasen sonrisas,
en lugar de sortear muerte.
Parece que el destino
juega puerilmente con esa estrella.
Elegida, perseguida y aniquilada,
se convierte ahora en asesina.
aquella noche de hielo.
Las almas se desperdigaron por el suelo,
junto a los casquillos,
desapareciendo cualquier resto de esperanza.
Cada tres disparos,
una muerte,
cada sueño,
una tumba.
Madres sin sus hijos,
presente sin futuro,
pasado en forma de cadáver.
Hijos sin sus madres.
Aquellas manos suplicando auxilio
se topaban bruscamente
con espaldas enchaquetadas
que atendían otros problemas,
haciendo oídos sordos
mientras no afectase a sus carteras.
Pensé: 'Ojalá todo fuese
obra de Banksy'.
Y eché de menos sus flores,
en lugar de tantas armas,
que regalasen sonrisas,
en lugar de sortear muerte.
Parece que el destino
juega puerilmente con esa estrella.
Elegida, perseguida y aniquilada,
se convierte ahora en asesina.
23 de octubre de 2014
Invisible
Quizá algún día no me sueñes,
no sea lo primero que pienses al despertar.
Tus besos, probablemente, serán para otro,
que se llenará la boca de tu sexo.
Imagino que seré invisible
a tu mente, a tu futuro e,
incluso,
me otorgues un papel secundario
me otorgues un papel secundario
en tu pasado.
Dudaré, entonces,
que en algún momento
ocupase tu presente.
Mis ojos dejarán de reflejarse
en tu sonrisa, los tuyos,
dejarán de servirme de guía
cuando mis pensamientos naufraguen.
Tus caderas no serán jamás
la cornisa desde la que vuelva
a precipitarme,
como saltando al vacío,
como sin temor a morir
en tu cuerpo.
Seré invisible, seguramente,
pero mi mayor miedo es si,
para entonces,
habré dejado de quererte.
21 de octubre de 2014
Nuestro modo de mirarnos
Nos quisimos tanto
que saltaban chispas de solo pensarnos,
tanto que las cometas nos envidiaban
porque fuimos capaces de volar más alto
de lo que ellas nunca pudieron soñar.
Dimos color a tus orgasmos,
sentimiento a mi meticulosa racionalidad,
pusimos orden en las diferencias,
pasión en el caos,
y aceptamos los defectos
como nuestras más preciadas
particularidades.
Gritamos de pasión y de ira,
lloramos nuestras penas y de la risa,
nos comíamos con los ojos
para terminar aprendiéndonos con la boca.
Disfrazamos los infortunios de alegrías
y olvidamos que no nos soportábamos
con la única excusa de seguir juntos.
Me sacaste más sonrisas que de quicio,
compartiste más sueños que miedos,
deambulamos juntos más que desolados.
Nos quisimos tanto, tanto,
que a veces casi llegábamos a odiarnos.
y es que nos quisimos mucho,
sí,
pero nunca demasiado.
12 de agosto de 2014
Madrugadas
La ropa cae,
siempre lo hace,
creo que mis manos
tienen el poder de ahuyentarla,
así como tu boca tiene la fuerza
de atracción necesaria
para atrapar
a la mía.
¿El resto?
El resto es historia.
Tu historia.
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